TRUENOS Y ARCOIRIS
(1979-1982)
CANTO AL NUEVO TIEMPO
a mis hermanos del FSLN
a Tomas, que sobrevivió para verlo
Me levanto
yo,
mujer sandinista,
renegada de mi clase,
engendrada entre suaves almohadas
y aposentos iluminados;
sorprendida a los 20 años
por una realidad
lejana a mis vestidos de tules y lentejuelas,
volcada a la ideología de los sin pan y sin tierra,
morenos forjadores de la riqueza,
hombres y mujeres sin más fortuna que su vigor
y sus bruscos movimientos.
Me levanto a cantar
sobre los terremotos
y las voces chillonas, desesperadas,
de algunos de mis parientes,
reclamando sus por siempre perdidos derechos,
rabiosos ante los desposeídos
que han invadido plazas, teatros, clubes, escuelas,
y que ahora se desplazan, pobres aun,
pero dueños de su Patria y su destino,
orgullosos entre los orgullosos,
volcanes emergiendo del magma de la guerra
arboles crecidos en el fragor de la tormenta.
Me levanto
sobre el cansancio del trabajo,
sobre los muertos que aún viven entre nosotros,
con los que nunca mueren,
hacia la cumbre de la montaña,
desnudando mi apellido, mi nombre,
abandonándolo entre los matorrales,
soltándome de ropas, de despojos brillantes,
para atisbar el horizonte infinito
de la clarinera madrugada de los trabajadores,
que van haciendo los camino
con sus azadones y machetes y palas,
atronando el día con las rotas cadenas de los
siglos
dejadas caer a sus espaldas,
y las mujeres con sus faldas de maíz
-todos los ríos sueltos en sus brazos-
acunando a los niños venidos al tiempo de la
esperanza
niños que dejaron atrás la orfandad de
los ranchos destruidos
y los padres asesinados.
Viene riendo la gente
con su cargamento de mañanas por construir
y yo canto poseída por las guitarras de la Historia
que se anuncia gozosa,
que amanece preñada de dulzura
en los campanarios de los pueblos,
en los reparte-leche, los vende-queso, los echa-tortillas,
los cortadores, los campesinos,
los sencillos vencedores de la oscuridad
y las trampas de los politiqueros
-tantos años vendiendo patria, regalando tierra,
concesiones, honra-
derrotados ahora por esta masa turbulenta
que se agita, ondea, se disperasa,
grita a voz en cuello sin temor, ni vergüenza,
redimidos de su condición de no decir,
de ser todo sin derecho a nada;
leones soltando al sol
la furia de su belleza.
Canto,
Cantemos,
para que no se detenga jamás el sonido de estos
pasos estallando,
haciendo trizas el pasado,
el brillo de las bayonetas bordeando las fronteras
como una muralla de madres protectoras,
celosamente cuidando a su criatura.
Que manen de la tierra los frutos fértiles
de estos hermosos campos
y resplandezcan las máquinas
trabajando a todo vapor en las fábricas
y salga el sol desparpajado
rompiendo aberturas de puertas y ventanas,
para que tomemos de las crines al tiempo
-alumbre de vientos que barran la miseria-
hombres, mujeres, nacidos con el futuro en andas;
que triunfe la poesía, el amor y venga la bonanza,
la tapisca del oro y las mazorcas,
la cosecha de palabra y ejemplo,
el trueno decidiendo a los inciertos.
Reino de la alegría, el jubilo, los besos,
te hemos venido haciendo tanto tiempo,
gestando el sol,
!ardiéndonos por dentro!
CÓMO PESA EL AMOR
Noche cerrada
ciega en el tiempo
verde como la luna
apenas clara entre las luciérnagas.
Sigo la huella de mis pasos,
el doloroso retorno a la sonrisa,
me invento en la cumbre adivinada
entre árboles retorcidos.
Sé que algún día
se alzarán de nuevo
las yemas recién nacidas
de mi rojo corazón,
entonces, quizás,
oirás mi voz enceguecedora
como el canto de las sirenas;
te darás cuenta
de la soledad;
juntarás mi arcilla,
el lodo que te ofrecí,
entonces tal vez sabrás
como pesa el amor
endurecido.
CONJUROS DE LA MEMORIA
No sé si un sol desmedido y burlón
me atravesará de punta a punta
cuando salten de mi pecho todos los gritos guardados,
cuando se rompan las oscuridades
de mi perfecta catedral secreta
con el sostenido sonido del órgano medieval
ululando su voz de parto,
su alarido de queja y de tristeza.
Estoy como nací -desnuda-
mojada de lágrimas con el pelo chorreándome
nostalgia
y un cansancio vetusto acomodado en mis huesos
y mientras me dejo ir en el humo,
viene su mano y me sostiene
y me levanta y me hace tronar de júbilo,
me zarandea las ganas de vivir,
me dice verde con ojos de monte
azul con el pelo espumoso de mar
estrella con las uñas brillantes
viento y sopla mi angustia y la desperdiga
y me hace nadar en el aire, retozar en los arroyos,
romper los relojes del tiempo,
borrar la huella de mis pequeños pecados
vueltos trascendentes por los oscuros designios
de su otro yo iracundo hermano de este duende iluminado
que me persigue en el sueño
en el que corro huyendo, siguiéndole yo a mi
vez
juego de gato y ratón hasta que viene la lluvia
y la risa y volvemos a ser amantes helechos hojas atrapadas
en las correntadas de mayo y todo vuelve a empezar
cuando cruzamos lavados y nuevos
el umbral del Paraíso.
EN LA DOLIENTE SOLEDAD
DEL DOMINGO
Aquí estoy,
desnuda,
sobre las sábanas solitarias
de esta cama donde te deseo.
Veo mi cuerpo,
liso y rosado en el espejo,
mi cuerpo
que fue ávido territorio de tus besos,
este cuerpo lleno de recuerdos
de tu desbordada pasión
sobre el que peleaste sudorosas batallas
en largas noches de quejidos y risas
y ruidos de mis cuevas interiores.
Veo mis pechos
que acomodabas sonriendo
en la palma de tu mano,
que apretabas como pájaros pequeños
en tus jaulas de cinco barrotes,
mientras una flor se me encendía
y paraba su dura corola
contra tu carne dulce.
Veo mis piernas,
largas y lentas conocedoras de tus caricias,
que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes
para abrirte el sendero de la perdición
hacia mi mismo centro
y la suave vegetación del monte
donde urdiste sordos combates
coronados de gozo,
anunciados por descargas de fusilerías
y truenos primitivos.
Me veo y no me estoy viendo,
es un espejo de vos el que se extiende doliente
sobre esta soledad de domingo,
un espejo rosado,
un molde hueco buscando su otro hemisferio.
LLueve copiosamente
sobre mi cara
y sólo pienso en tu lejano amor
mientras cobijo
con todas mis fuerzas,
la esperanza.
ES LARGA LA TARDE
Es larga la tarde
como el camino curvo hasta tu casa
por donde regreso arrastrando los pies
hasta mi cama sola
a dormir con tu olor engarzado en mi piel,
a dormir con tu sombra.
Es larga la tarde
y el amor redondo como el gatillo de una pistola
me rodea de frente, de lado, de perfil.
El sueño pesa sobre mis hombros
y me acerca de nuevo a vos
al huequito de tu brazo,
a tu respiración,
a una continuación infinita de la batalla
de sábanas y almohadas que empezamos
y que pone risa
y energía
a nuestro cansancio.
ESTO ES AMOR
"Esto es amor, quien lo probó,
lo sabe"
Lope de Vega
La mente se resiste a olvidar las cosas hermosas,
se aferra a ellas y olvida todo lo doloroso,
mágicamente anonadada por la belleza.
No recuerdo discursos contra mis débiles brazos,
guardando la exacta dimensión de tu cintura;
recuerdo la suave, exacta, lúcida transparencia
de tus manos,
tus palabras en un papel que encuentro por allí,
la sensación de dulzura en las mañanas.
Lo prosaico se vuelve bello
cuando el amor lo toca con sus alas de Fénix,
ceniza de mi cigarro que es el humo
después de hacer el amor,
o el humo compartido,
quitado suavemente de la boca sin decir nada,
íntimamente conociendo que lo del uno es del
otro
cuando dos se pertenecen.
No te entiendo y quisiera odiarte
y quisiera no sentir como ahora
el calor de las lágrimas en mis ojos
por tanto rato ganado al vacío,
al hastío de los días intrascendentes,
vueltos inmortales en el eco de tu risa
y te amo monstruo apocalíptico de la biblia de
mis días
y te lloro con ganas de odiar
todo lo que alguna vez me hizo sentir
flor rara en un paraíso recobrado
donde toda felicidad era posible
y me dueles en el cuerpo sensible y seco de caricias,
abandonado ya meses al sonido de besos
y palabras susurradas o risas a la hora del baño.
Te añoro con furia de cacto en el desierto
y se que no vendrás
que nunca vendrás
y que si venís seré débil como
no debería
y me resisto a crecerme en roca,
en Tarpeya,
en espartana mujer arrojando su amor lisiado para que
no viva
y te escondo y te cuido en la oscuridad
y entre las letras negras de mis escritos
volcados como río de lava entre débiles
rayas azules de cuaderno
que me recuerdan que la línea es recta
pero que el mundo es curvo
como la pendiente de mis caderas.
Te amo y te lo grito estés donde estés,
sordo como estás
a la única palabra que puede sacarte del infierno
que estás labrando como ciego destructor
de tu íntima y reprimida ternura que yo conozco
y de cuyo conocimiento
ya nunca podrás escapar.
Y sé que mi sed solo se sacia con tu agua
y que nadie podrá darme de beber
ni amor, ni sexo, ni rama florida
sin que yo le odie por querer parecérsete
y no quiero saber nada de otras voces
aunque me duela querer ternura
y conversación larga y entendida entre dos
porque sólo vos tenés el cifrado secreto
de la clave de mis palabras
y sólo vos pareces tener
el sol, la luna, el universo de mis alegrías
y por eso quisiera odíarte como no lo logro,
como sé que no lo haré
porque me hechizaste con tu mochila de hierbas
y nostalgias y chispa encendida
y largos silencios
y me tenés presa de tus manos mercuriales
y yo me desato en Venus con tormentas de hojarasca
y ramas largas y mojadas como el agua de las cañadas
y el ozono de la tierra que siente venir la lluvia
y sabe que ya no hay nubes,
ni evaporización,
ni ríos,
que el mundo se secó
y que no volverá jamás a llover,
ni habrá ya nieve o frío o paraíso
donde pájaro alguno pueda romper
el silencio del llanto.
EVA ADVIERTE SOBRE LAS MANZANAS
"Allí te quedo en el pecho,
por muchos años me goces"
C.M.R.
Con poderes de Dios
-centauro omnipotente-
me sacaste de la costilla curva de mi mundo
lanzándome a buscar tu prometida tierra,
la primera estación del paraíso.
Todo dejé atrás.
No oí lamentos, ni recomendaciones
porque en todo el Universo de mi ceguera
solo vos brillabas
recortado sol en la obscuridad.
Y así,
Eva de nuevo,
comí la manzana;
quise construir casa y que la habitáramos,
tener hijos para multiplicar nuestro estrenado territorio.
Pero, después,
sólo estuvieron en vos
las cacerías, los leones,
el elogio a la soledad
y el hosco despertar.
Para mí solamente los regresos de prisa,
tu goce de mi cuerpo,
el descargue repentino de ternura
y luego,
una y otra vez, la huida
tijereteando mi sueño,
llenando de lágrimas la copa de miel
tenazmente ofrecida.
Me desgaste como piedra de río.
Tantas veces pasaste por encima de mis murmullos,
de mis gritos,
abandonándome en la selva de tus confusiones
sin lámpara, ni piedras para hacer fuego y calentarme,
o adivinar el rumbo de tu sombra.
Por eso un día,
vi por última vez
tu figura recostada en el rojo fondo de la habitación
donde conocí más furia que ternura
y te dije adiós
desde el caliente fondo de mis entrañas,
desde el río de lava de mi corazón.
No me llevé nada
porque nada de lo tuyo me pertenecía
-nunca me hiciste dueña de tus cosas-
y saliste de mí
como salen -de pronto-
desparramados, tristes,
los árboles convertidos en trozas,
muertos ya,
pulpa para el recuerdo,
material para entretejer versos.
Fuiste mi Dios
y como Adán, también
me preñaste de frutas y malinches,
de poemas y cogollos,
racimos de inexplicables desconciertos.
Para nunca jamás
esta Eva verá espejismos de paraíso
o morderá manzanas dulces y peligrosas,
orgullosas,
soberbias,
inadecuadas
para el amor.
HERMOSURA DE LA DIALÉCTICA
a Cosme, mi profesor de filosofía
Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de pájaros,
tejedora del viento navegante.
No se ha educado aun mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbra el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.
Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.
Sí.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más
tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,encenderán
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.
Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderan luciérnagas.
LA SANGRE DE OTROS
Leo los poemas de los muertos
yo que estoy viva
yo que viví para reirme y llorar
y gritar Patria Libre o Morir
sobre un camión
el día que llegamos a Managua.
Leo los poemas de los muertos,
veo las hormigas sobre la grama,
mis pies descalzos,
tu pelo lacio,
espalda encorvada sobre la reunión.
Leo los poemas de los muertos
y siento que esta sangre con que nos amamos,
no nos pertenece.
OBLIGACIONES DEL POETA
Que nunca te dé por sentirte
intelectual privilegiado cabeza de libro serrucho de
conversaciones
mustio pensador adolorido.
Vos naciste para desgranar estrellas
y descubrir la risa de la muchedumbre entre los árboles,
naciste blandiendo el futuro
mirando por ojos, manos, pies, pecho, boca,
adivino del porvenir
agorero de días de los que el sol
aún ignora su paternidad,
fuiste engendrado en noches de luna
cuando aullaban lobos y corrían enloquecidas
las luciérnagas,
tenían los ojos abiertos desde que asomaste al
mundo la cabeza
y tu piel era más tierna y delgada
que la de las gentes nacidas a ojos cerrados,
fuiste privilegiado para el dolor y la alegría,
hijo del mar y la tormenta,
hecho para buscar tesoros en pantanos y desiertos.
Tu legado fue el desmedido amor,
la confianza, la ingenuidad,
la sombra de los chilamates,
el trino de los zenzontles negros.
Ahora el fondo de la tierra
emana electricidad para cargar tu canto
se desparraman los poemas en las caras sudorosas,
en las ávidas manos sosteniendo cartillas y lápices;
ahora no tienen más que cantar lo que te rodea,
al suave díapasón
de las ardientes voces
de la multitud.
PARA TOMAR DE NUEVO EL
RUMBO
Hemos cruzado ríos anchos como el Iyas,
montañas elevadas como el Kilambe.
Ya conocemos la lectura de las huellas,
el paso del puma y el danto.
Aprendimos a encontrarnos en los sueños
y a conocer el sentido preciso de los silencios.
A ratos camine sola mientras vos adelantabas la marcha.
Lloré viéndote lejano.
Vos me diste la mano y seguimos caminando.
Hubo acecho, rendición, huida, besos, emboscada;
acampamos, anduvimos, maldecimos...
¿Cómo, amor, pensar ahora
en poner espadas de fuego
a la entrada del Paraíso?
SÓLO EL AMOR RESISTIRÁ
...sabes que sólo el amor es
capaz de resistir
mientras todo se derrumba...
Sergio Ramírez
Sólo el amor resistirá
mientras caen como torres dinamitadas
los días, los meses, los años.
Sólo el amor resistirá
alimentando silencioso la lampara encendida,
el canto anudado a la garganta,
la poesía en la caricia del cuerpo abandonado.
Algún día,
cualquier día,
doblará otra vez el recodo del camino
lo veré alto y distante,
acercándose,
oiré su voz llamándome,
sus ojos mirándome
y sabrá que el amor ha resistido
mientras todo se derrumbaba.
TERNURA DE LOS PUEBLOS
Yo te decía que la solidaridad
es la ternura de los pueblos.
Te lo decía después del triunfo,
después que pasamos los tiempos duros de batallas
y llantos;
ahora mientras recuerdo cosas que pasaron allá
afuera,
cuando todo era soñar y soñar, despiertos
y dormidos,
sin cansarnos nunca de ponerle argamasa al sueño
hasta que dejó de serlo, hasta que vimos las
banderas rojinegras
-de verdad- ondeando sobre las casa, las casitas, las
chozas,
los árboles del camino y pensamos en todo lo
que nos tocó vivir
y era como un gran rompecabezas de rabias y fuego
y sangre y esperanza...
TODO SEA POR EL AMOR
Tantas cosas he hecho por vos
que tengo que cuidar
que su recuento no te suene a reclamo;
porque todo ha sido hecho en virtud del amor
y los relámpagos y ciclones que solté
de la caja de Pandora
que un día me pusiste en las manos
sí es verdad que han dolido,
que muchas veces me han arrancado piel de la raíz
y me han hecho buscarme el corazón
con miedo a no encontrar su pasito de soldado,
han sido mi propia, soberana decisión,
mi perdición, mi gozo,
por los que me he conocido más mujer
capaz de escaladas, acrobacias,
tenacidad de burra rentada,
por los que he recorrido sendas ignotas,
mareada por el olor tan cercano de la felicidad
y te he buscado detrás de gestos y puertas
y hasta de la manera de abandonar tu ropa
y cuando te he encontrado
me he abierto de par en par
como jaula repleta de ruiseñores
y he sabido también cómo se siente
tener un astro deslumbrante en las entrañas.
No quiero pues, equivocarme con reclamos;
me hago responsable del sol y de la sombra,
pero, ay amor, cómo me duele
que estando yo en tu espacio
como estrella errabunda
fieramente colgada por vos en tu Universo,
no me hayás descubierto el resplandor,
no me hayás habitado,
tomado posesión de mi luz
y sólo te hayás atrevido
a palparme
-como un ciego-
en la oscuridad. |