El ídolo
Allí
desde su eterno silencio
la sangre canta
y los atabales conspiran con la noche.
En su mirada
las flores del amanecer
asoman sus corolas
anunciando tiempos de tapizca
y el indio a lo lejos
tan solo espera.
31 de agosto de 1997
Hoy pensé en ti
Hoy
he pensado en ti
amiga
y he querido compartir con mis fantasmas
el secreto de tu risa
para escapar así
de esta soledad que me acompaña.
Quisiera poder decirte tantas cosas
como por ejemplo
hoy la luna ha estado triste
y yo con ella
al no encontrar tu mirada en mi camino
pero sencillamente el tiempo pasa
y se lleva sin reparo
de mis sueños sus estrellas.
Quisiera que entendieras
el lenguaje silencioso de mis gestos
para así descifrar juntos
cada signo
cada palabra
cada caricia
cada beso
y compartir nuestras soledades
sin misterios ni secretos.
Pero hay veces amiga en que el alma llora
y el dolor te hace visitar los abismos de la muerte.
Por ejemplo
como no llorar
al ver los rostros golpeados por el hambre
de los niños de mi pueblo
rostros curtidos por el sol de un pasado sin futuro
como no llorar
al ver tanta vida segada sin permiso
en nombre de dios y del progreso
como no llorar
al iluminar con la llama del recuerdo
los caminos lejanos de mi tierra.
Hoy
como me duele el alma
y quise que lo supieras a través de este poema
porque
¿sabes?
El alma duele menos
cuando pienso en ti
amiga.
He de volver a ti
He de volver a ti sin más demora,
a recorrer de nuevo tus caminos
y ver amanecer allá a lo lejos
los sueños que tuvimos cuando niños.
He de volver a ti como la noche
comparte con los hombres sus secretos
y derramar mi amor en una lágrima
sencilla, limpia y pura, sin pretextos.
Solamente así amor,
solamente así,
podré recuperar todo este tiempo.
Solamente así amor,
solamente así,
podré volver a ti como yo quiero.
He de volver a ti como la risa
que florece en el rostro de mi pueblo
y descubrir de nuevo sus paisajes
ocultos entre mis temores y mis miedos.
He de volver a ti con mucha fuerza,
volver a sentirte plena, toda, entera
y nacer de ti con nueva vida
como nace la flor en primavera.
Solamente así amor,
solamente así,
podré recuperar todo este tiempo.
Solamente así amor,
solamente así,
podré volver a ti como yo quiero.
He de volver a ti sin más demora
a recorrer de nuevo tus caminos
y ver amanecer allá a lo lejos
los sueños que tuvimos cuando niños.
He de volver a ti sin más pretextos
y compartir tus luchas y alegrías.
He de volver a ti, ¡Oh Patria Mía!
He de volver a ti porque te quiero.
El unicornio existe amor
El unicornio existe amor
es la risa de los niños
el milagro de un beso
la caricia que quema
las alas tibias de un sueño.
El unicornio existe amor
es la poesía de todos
el canto de las aves
el rumor de la tierra
el perfume de las flores.
El unicornio existe amor
es el eco de tu nombre
la agonía de tu ausencia
el manto tibio de tus manos
la rosa sagrada de tu sexo.
El unicornio existe amor
es la luz de tu mirada
las estrellas de tu noche
el suave mar de tus cabellos
el territorio prohibido de tu cuerpo.
El unicornio existe amor
y resurge brioso
salvaje
victorioso
cuando mi boca pronuncia tu nombre.
Los colores de tus
sueños
Decíme cipota:
¿De qué color ha sido tu sueño?
¿Fue acaso un sueño azul cálido
y con aroma a deseo?
¿O fue un sueño amarillo con olores
a milpa florecida?
¿O fue acaso un sueño verde con sabor
a futuro y a mañana?
¿O fue tal vez un sueño anaranjado como
los misteriosos celajes de mi tierra?
¿O fue quizás un sueño rojo sangre,
sobresaltado e impetuoso?
¿O fue sencillamente color espuma para llegar
así a morir en tus playas?
Le digo señor que mis sueños visten
sus colores,
que usted es el sueño azul cuando lo invade
la poesía y la ternura,
y que a veces en su rostro encuentro amarillos y naranjas
cuando se pierde evocando a la Patria,
esa que de algún modo nos une: la Patria lejana.
Pero también a veces señor usted es
el sueño verde brillante
lleno de vida al asomarse a la ventana del futuro,
y es también ese sueño que me contagia
con su rojo
cuando lo arremete la sangre y los impulsos,
y que termina seduciéndome cuando es espuma,
arrullando mis agrestes playas al compás de
las olas sobre las rocas.
Yo le digo señor que me gustan sus colores,
que me gustan los paisajes que con ellos dibuja,
que me gustan cuando habitan mis sueños
y me hacen sonrojar como niña traviesa.
Yo le digo señor que me gusta soñar
y amanecer en sus brazos
acurrucadita en medio de colores y poesías.
La esperanza
Ella siempre ha estado allí
acurrucadita entre nosotros
escondida y en silencio como niña traviesa
al acecho solamente
y ansiosa porque la descubran.
Vendedores de futuro
Son la alegría embotellada en harapos,
curtida por el sol
y abonada por la luz de las estrellas,
aprendices de magos y brujos,
combatientes de la tristeza,
hermanos de las aves y las flores.
- le cuido el carro, patroncito -
- le limpio los zapatos, señor -
- mire que como estas naranjas no consigue,
a cuatro colones el ciento nomás -
Y siempre de frente,
con la sonrisa amplia,
con su humildad,
con el amor y sencillez
de la palabra pueblo.
Son la alegría embotellada en harapos,
artesanos de este tiempo de cosecha,
pequeños dioses,
niños dioses,
herederos de la sonrisa,
vendedores de futuro
en estas tierras.
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