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ORILLA
Jardinera
de Cizaña
¿Quien
soy yo, ser sin forma
que el océano roe?
- Por arriba
donde nunca puedan
verla,
tu señal,
jardinero de cizaña
- ya vienen tras de ti.
Pronto,
por arriba tu señal.
Cielo nuevo
que por un momento
del alma al corazón
creímos nuestro.
Desvanecido ya,
triste es tu huida,
intento, afán
amado, florecido...
Donde uno, una vez
quiso llamarte
rostro, corazón, luz y silencio,
suyo serás, no serás nuestro,
perdida así
toda tu vida.
Hemos vuelto a vivir
lo mismo
de ayer y
de mañana.
El agua sube ya,
cubriendo
los días
y las horas;
de mí
ya sólo queda
el mar claro y naciente,
de mí
ya sólo queda
el mar, triste, apagado.
Poniente sol,
perdida tu belleza,
oculto ya, no hallado
tu destino.
Solo serás, siempre;
infinito en su ocaso,
inmenso tu silencio.
Estarán en ti tan sólo
las rosas muertas,
canciones sumergidas,
tinto en el mar,
inmóvil en tu vida,
ignorado tu cielo.
Aunque nada hubiera
llevado al mar con mi alegría,
no sentí nunca
el sonido de las ondas,
la espuma en la ribera.
Ahora
el amor a las playas
es demasiado
lejano.
Sin el soplo
fugaz de la arena,
brota el mar
desde el fondo
sin hallazgo.
Cerrado, adormecido cauce
de todo lo que aún quisimos
deshecho ya, deshecha vida
cerrada hacia poniente la sonrisa
Poniente sol, que no regresa
a cubrir de luz
lo ya apagado, no vivido,
tan limpio de recuerdos.
Legiones de senderos inconstantes
que el mar y lo ignorado
cierran juntos.
Sabemos ya el final,
aún así inmenso es el fracaso,
muertos ya, cerrada la sonrisa.
El agua al fondo
cortada
en la línea de las algas.
Yo pensaba en el mar
como cuando leía
y el mar sonaba igual:
No es
posible sentarse,
los bancos
están mojados,
los bancos
están mojados,
y podridas
las maderas.
Porque ahora han llegado
el mar y los senderos
a la proa en la noche
sobre ondas azules
y no puedo tomarlos.
No es posible sentarse.
Viven aún como arena
las luces de la calle.
Mar
Entre
la sombra voy
Juan
Ramón Jiménez
1
REFLEJOS
SOBRE EL AGUA
Las
franjas suaves del agua
se pierden en la orilla.
- Es posible vivir;
está húmedo el aire
y reseca la arena....
- El viento trae gotas
fugaces y salinas.
El
mar antes surgía,
sereno sin ser visto,
mi amor por él, ahora,
olvidará hasta el cielo.
El
agua antes cantaba
infiltrada en la arena;
hoy, la busco hasta a ella
por el mar no saciado.
Ayer
vimos las ondas
que subían perfectas,
hoy
nuestros pies las perturban,
nuestros cuerpos las quiebran,
Está
el mar muy amargo,
hemos bebido
en un día sus aguas,
pisado sus riberas.
2
La
última onda,
limpia y azul,
ha caído tan cerca
de mí
que puedo sentir
su pensamiento.
3
Vuelvo
mi rostro,
arriba...
abajo en el fondo
pétreo y salino del pozo,
oriónidas estrellas
se hunden en la noche.
y
4
He
cubierto en el mas
el vacío
entre estrella y estrella
creyéndolas mías;
mas la noche muere
y estoy tan solo
como antes.
LLUVIA
Vamos afuera, la lluvia,
mojara
la cara, el traje.
Vamos afuera,
saltaremos
los charcos,
y al mirar el cielo
se nos llenaran los ojos
de agua y de contento
CHARLIE
MELNICK
Charlie
Melnick
El estaba en todo
Ya no lo está mas
Maeterlinck
I
Como cuando vivía
Cantarás,
Aunque no vuelvas.
II
Ahora que no vuelves,
Charlie Melnik,
Mi viejo, mi antiguo
Compañero;
Cuando ni la marea más alta
Cubre esta sombra
De pena.
Los caminos cerrados, old cap,
Los caminos cerrados.
III
Quién, qué lluvia
Hará surgir el día.
Ahora que no regresas
Desde tu noche perfecta.
IV
Que poco encuentro ahora
De tus cantos
En la fuente cegada
Del océano;
Lo que entonces cantabas:
Lluvia viril tu voz
Antigua
Entre la hierba;
Tu viejo piano, compañero,
Derribando
Navíos derruidos en los días,
Ahora que no regresas,
El camino del mar
Hacia la casa
Lleva sólo la huella
De la imagen sin fin
De tus canciones.
V
Qué pena recoge, entonces,
La muda floración
De mi amargura.
Ahora que no vueles
Ni el ave, ni los rastros
Cuando el alba
Sólo la seca paz
Tendida
De tu cuerpo
LA
CANCION DE CHARLIE
1
Puedo llegar al mar
Con la sola alegría
De mis cantos.
2
Mi voz altísima
En los bosques:
Las hojas intrincadas,
La fronda de las cañas
Derribando
La yerta soledad
De las ciudades
3
¡Solo el hondo sentido
del estío!
Mi sombra triste,
Mis manos que rebalsan
El reflejo incesante
De las olas
Y el sonido sin paz
De los naufragios
Acudiendo
Al dolor de mis canciones.
VII
Mi sueño alerta
Entre los barcos,
Dolido y escrutando
La oscura paz,
Cubierta
De tus manos.
VIII
Las rocas enclavadas,
Tu viejo piano,
Tu viejo piano flotando,
El asfalto quebrado
Y las veredas.
El mar inmenso, perdido
A la herida cercana
De las cosas,
Lo poco de dicha que llevaban,
Lo poco de dicha que encontrabas
Con e agua ya lejana
De tus cantos.
La bruma de tu voz,
Tu antiguo piano,
Tus dedos silenciosos,
Compañero,
Las ruinas de las playas
¡Siempre el abismo sin forma
de los días pasados!
IX
Como todo estaba en ti,
La forma de las cosas
Ha tomado
La perfecta oquedad
De tu descanso.
Ahora que no vuelves,
Cómo el viento del mar
Limpia las calles,
Qué ruta hermosa,
Quién puede ahora florecer
En el viaje no emprendido
De tus años.
X
Now, es I was young and
Easy under the apple boughs
Dylan Thomas
1
Qué afán limpio llevabas
Que no pueden mis manos
Recrearte.
2
Como todo es igual, nada turba
Entre tu ausencia
El reflejo de las ramas
Del manzano,
Sólo tus brazos, tu pura
Calma.
¡Cómo tu rostro se oscurece
en el agua conmovida!
La antigua cuerda replegada,
La pobre hierba iluminando
El recuerdo excavado de los pozos.
Como es lo mismo todo:
Tu muerte bajo bosques
Perdida o recreada.
De qué alta raíz,
Qué ríos,
Brotó el olvido llamado
De tus cantos.
Y XI
Si regresaras
Qué habría de decirte.
Polito
de Bélgica
Addie
mató ocho millones de judíos
Tú, Leopoldo, asesinaste ocho de negros.
Ahora
que estás con él
En la quinta paila,
Puedes discutir
Cuál de las dos razas
Perdóname el barbarismo,
Es más inferior.
En:
Voces Intimas
1
Nervio
del Serrato.
Nervio del Deltoides.
Nervio del Angular.
Yo soy quien sospecha,
Solitario en las noches,
Que alguien lo ama.
Todo
duerme en la ciudad.
Mas no temed, Pues alguien vela
Por el laxo rebaño que descansa:
Un borracho en la esquina
Con la lámpara votiva
De su trago
A todos, cerré sin querer, mi corazón.
Perdido he la llavecita.
Quizás haya caído en una acequia
O flote, confundida,
En el río que separa a los humanos.
Mas no temo:
Pueda que un día tú la encuentres
Al abrir en un santo
Una sorpresa.
Para vivir solo hay que ser
un animal o un dios
Aristóteles
Estaba
Dios vestido de Dios:
Es decir: desnudo.
O quizás fuera solamente humano:
Porque para ser hombre
Hay que ser un animal
O un dios
Sin embargo
No he vuelto ya a esa playa
Y me queda la duda sempiterna.
Abel,
Abel, qué hiciste de tu hermano,
Abel,
Abel, qué hiciste de tu hermano,
Di, qué hiciste,
Con el talo de tu cuerpo siempre pito
Las sandalias lustradas y tus veintes.
No
mirabas las ubres de las vacas
Ni el coloquio escondido de tus perros,
Sólo el humo de tu ofrenda que ascendía
Como ascienden las moscas hacia el cielo.
Sin
embargo
Yo he visto a tu hermano y lo conozco
Persiguiendo la cólera entre vainas
Entre campos de trigo
Con los sucios vapores de su llanto
Reposando en la tierra
Como pronos cadáveres sin deudos
Dime entonces qué hiciste
Hoy que yace tu hermano tan al Este.
Tu' que nunca pensaste que para otro
Era duro de roer el Paraíso
EL
JARDÍN
EL
JARDÍN
Que hay en tus ojos
Tiene el color
De las tardes
Porque
también
De fulgor...
La manera
Cómo besas
El tiempo
Tiene, aparte
Del Amor, el Sonido
De
la leyenda
Imperceptible.
La
forma misma
Con que la brisa
Te imita
Tiene la semejanza
Del recuerdo
O de la playa
Porque
también
De fulgor
Y de playa
Y de jardín
Así
el día oscurece
Tras tus ojos
YO
conozco
YO
conozco
De ti
Lo mejor
Tu
conoces
De mí
He
aquí que te he amado
A través
Del bello tiempo.
Y
a través
Del peor
Y
jamás
Con el sueño
Sino con el amor
En:
El curvado universo
EL
CAPITÁN DEXTER
Digamos
que eres un muchacho, que una noche azul de neblina sales
a la ciudad. para encontrar diariamente lo inencontrable.
Digamos que los vidrios burilados y el aserrín de los
bares te llaman a la quietud. Y vas solo, infinitamente solo.
Pero llevas contigo una flor que es extraña. La flor
de lo que jamás fue tuyo: muchas veces el Amor es lejano.
El
Capitán Dexter observó la red-spot del planeta
Júpiter. Y luego el astro inmenso. Y sus lunas: los
astros de Medicis. No sé cómo es el verso de
Milton, pensó Dexter. Y recitó mentalmente,
mientras corregía el rumbo mediente la ecuación
de Lorenz.
Noche.
Noche de esta
Tierra
Dí:
Quién
eres tú
Eres el atardecer
De las praderas
O
el País de Gales
Que he soñado
Cuando joven
Y soñaba
______
El resultado fue \/ 0 0.001 aproximadamente, pero
Dexter con la experiencia de la juventud transformó
el aproximadamente en algo exacto. En el fondo Dexter era
un astronauta ample est simple direct dans l'expression de
l'idèe.
Había
sido entrenado en la Escuela de Astronautas Exteriores donde
fueron sus maestros un indio navajo y un ex-profesor de Armonía
Tonal, quien abandonó la música por las matemáticas
puras.
Ce
n'est past fortuitament que el capítulo concluya aquí.
En:
El curvado universo
Y
la poesía
Continúa
mientras
Existe un Tiempo
Al cual, pleno de espejos,
De Agua, de rocío,
Elevamos hacia el aire.
Merced del Sol.
Es ésta. Y merced
Del corazón humano
Que no muere
Tiempo hay en Lima
De la bruma, tiempo
De la niebla, del sol,
Del fango, de la acacia,
Del césped, de la verde
Primavera que tanto
Hemos soñado
He aquí el Amor
Dijo un Poeta en Lima
En:
La avenida del Cloro Eterno
SI
VEO ante mí, descender
SI
VEO ante mí, descender
¿O ascender?
Los ríos, flores del sol,
Las luces del Estadio
En medio de la bruma
En
medio de la bruma
Sueño con la neblina
El humo el océano
Las rosas elevándose
En
el áspera rama
Del estante umbrío
Del estanque claro
En Lima mi esbelta
Mi
ciudad donde tu cuerpo
Mi ciudad donde tu alma
Y juntos y bebiendo
Los refrescos de la niebla
Viendo
atardecer
Junto a la mar gigantesco
Que ha dejado
En el muelle cristalino
Donde
anduve ...
De algo me hablas
Pero el estruendo de tu corazón
Te oculta
QUE
es lo que ellos
QUE
es lo que ellos
saben del amor
y qué es lo que
ellos pueden comprender
Si
no comprenden más
La Poesía que es
si no entienden la
Música, qué podrán
comprender de ésta
pasión comparada
la cual es la rosa
grosera y la violeta
tan sólo un trueno
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