Nacido
en Lima el 18 de diciembre de 1941, Luis Guillermo
Hernández Camarero, fue uno de los más
originales miembros de la generación poética
de los años '60. Médico de profesión,
Hernández dejó de publicar en 1965, tras
haberse iniciado con tres poemarios en los que su voz
se reconocía nueva y, a la vez, tributaria de
los rasgos más valiosos de su promoción.
A partir de 1970 rompería su silencio con una
heterodoxa práctica: la redacción de innumerables
cuadernos en los que su bella caligrafía despliega
su verbo luminoso. Ajenos a cualquier intento de edición,
los cuadernos que el poeta regalara a sus amistades
como signo de su marginalidad y emblema de su rebeldía,
constituyeron su único legado y forman
parte del volumen que el propio Hernández, antes
de su trágica desaparición en Buenos Aires
(1977), denominaría VOX HORRÍSONA.
En su fecunda obra el autor toca los infinitos registros
del alma humana, convocando el universo entero a su solo
canto. Desde Voces Intimas, hasta Una Impecable Soledad
irá ampliando el espacio indispensable para su utopía,
la topografía exacta de su sueño: un reino
interior, solitario y, a la vez, sin límites.
Javier
Sologuren (Lima, 1983) |