Gabriel Prado Límaco

Las malas compañías 
 

Eres tú y el reflejo de la luna en el lago 
no son incompatibles 
lo imaginaba 
soñé mucho mi regreso lleno de arena y victoria 
pero cansado en tus brazos me recuperaría 
mas luego en las barajas me lo leyeron todo 
tuve miedo de volver 
vencí bestias muy fuertes 
y empecé a despertar cada noche de luna 
sabiendo que me esperas para comenzar 
porque fui casi siempre acémila en tus manos 
fuerte arena mojada en armonía de sexos 
sinuoso en el silencio de la oscuridad 
junto a una flor pagana sobre mantas en el piso 
en la sed de tus labios mis besos te socorren 
mi piel sólo absorbe su aroma de la tuya 
ahora tú y el reflejo en el lago del oasis 
con insomnio cargado de energía pendiente 
para gobernar mañana nuestro encuentro en la aldea 
me acompañaran por siempre y en los próximos días 
así no sea nunca favorito en tu harem 
 

                                  En: Carpa a Oscuras

 
 

 
Marasmo en Madrugada 

Algún día 
los sillones gastados recordarán mi viaje 
pero no podré moverme mucho 
al acecho de la tierra carnicera 
he de llamar como nunca a mis huestes 
entonces nos encontraremos un momento más 
será todo 
pues tal vez sueñe otros sueños 
y tampoco en mutuo propio se quedarán conmigo 
aun cuando despierte temprano  
entre dunas y tormentas 
 

        En: Carpa a oscuras
 


 

Vago Errante 

Las mujeres de mis sueños 
y la de mis realidades  
me  visitan diariamente 
el problema es que trastocan sus papeles 
o es que yo lo necesito 
para entonces en mis brazos ya no tengo elección 
me encuentro con la rapadita 
la deseo 
deseo 8 mujeres de cada 10 que conozco 
pero sólo para una tomo un carro hasta su casa 
le soporto su familia en una tarde aburrida 
mas también sueño con ella 
me es difícil mantenerme en esta ruta 
viajando 
observando en cada paso viejos cuerpos pretenciosos 
pues es lo mismo 
las mujeres de mis sueños son las de mis realidades 
porque soñar es vivir 
y una sola sabe hacer que tenga miedo a la muerte. 

En: Carpa a oscuras
 
 

 

Dos Cabezas 

Peregrino 
a Palestina 
van tus pasos 
a La Meca 
a mediodía 
necesito volver a verte 
en el camino 
no necesito 
más que una manta 
para rezarte 
no necesito 
más que el silencio 
y un nuevo intento 
te necesito 
para adorarte 

En: Costumbres nómadas
 
 
Poemas