EL ETERNO ENAMORADO
Por PEDRO ZURITA
Isla Negra, hoy convertida en museo, sirvió
de santuario para jóvenes enamorados que sintieron
interpretados sus sentimientos a través de
la poesía del insigne poeta. El empalizado
de madera -que rodea esta peculiar vivienda frente
al mar- sirvió para que cientos de parejas
dejaran grabados corazones con sus nombres insertos
como un testimonio ante quien mejor supo interpretar
el amor, Pablo Neruda.
Hoy, a veinticinco años de su muerte, su morada
que tanto quiso sigue siendo uno de los lugares más
visitado, tanto por los nacionales que van a reconocer
sus inscripciones en la madera corroída por
el tiempo, como por visitantes extranjeros, atraídos
por su energía inspiradora.
VIDA, FULGOR Y MUERTE DEL POETA
La maestra primaria Rosa Basoalto, mujer débil
agotada por la tuberculosis, falleció a los
dos meses de haber nacido su primer y único
hijo, Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto.
El marido, un modesto ferroviario llamado José
del Carmen Reyes Morales, ante dicha eventualidad
decide "encargar" la crianza de Neftalí
a su padre. Luego de una niñez rodeado de los
olores a madera húmeda y entre una decena de
tíos hermanos, se cuenta que fue un lector
precoz y a la vez tardío y deficiente sacador
de cuentas. Descubierta muy tempranamente la vocación
poética, desarrollada a la sombra de un padre
que no quería que su hijo fuera poeta -practicaba
a contrapelo y detrás de rebeldes seudónimos-,
la vena lírica se abre incontenible apenas
Neftalí viaja a la capital, Santiago, donde
queda deslumbrado por la corriente de oradores estudiantiles
y de la vida bohemia de esa época.
A los 20 años de edad, en 1924, Neftalí
adopta en forma definitiva el seudónimo de
Pablo Neruda. Es el mismo año que escribe Veinte
poemas de amor y una canción desesperada, según
muchos entendidos su mejor obra. Esta primera poesía
caracterizada por el sentido erótico a la que
solo acostumbraban las poetisas de esa época
-como las rioplatenses Alfonsina Stormi, Juana Ibarbouru,
Delmira Agustini, o por la austera y ardiente Gabriela
Mistral- abre un espectro del amor erótico
masculino, dentro de la conservadora cultura chilena
y latinoamericana. Los lectores dejaron la poesía
tradicional -de Amado Nervo y/o Rubén Darío-
para dar seguimiento a este nuevo fenómeno
que hablaba de la sensualidad de las cosas triviales
y que las dignificaba a través de su metáfora.
Ahora, Neruda encuentra un acento viril que levantar
frente al canto ardido de las mujeres. Para el joven
poeta los Veinte poemas son, además, el diario
de un erotismo personal que está alcanzando
su plenitud.
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega. Mi cuerpo
de labriego salvaje te socava y hace saltar el hijo
del fondo de la tierra.
En su cincuentenario, en 1954, Neruda dirá:
"Veinte poemas se ha editado muchas veces. He
visto mucha parejas de enamorados perdurables a quienes
unió este libro triste."
¿"¿Cómo se ha mantenido
la frescura, el aroma vivo de estos versos durante
todo estos años que fueron como siglos?"
"Yo no puedo explicarlo."
Entre sus veinte y veinticinco años, el poeta
compone seis libros que revelan no sólo su
fecundidad, sino inquietud que se dispara en todas
direcciones. De esta época proviene Residencia
en la tierra, en que recreaba un universo aparte,
una galaxia de aguas profundas sin común medida
con el tiempo y el espacio cotidiano.
Más adelante fue España en el Corazón
y, sobre todo, Canto General, que abrían paso
firmemente al verbo fundador. En sus recuerdos contaba
que en instantes de este periodo escribía cuatro
o cinco poemas diarios.
"Pablo era un hombre recio, muy fuerte, pero
esto lo aplastó,"
La personalidad y carisma de este singular poeta,
político, militante comunista, y posteriormente
embajador, lo llevaron a una vida con muchos altibajos.
Criticado y perseguido en su país por sus ideas,
combate con su pluma desde la clandestinidad. Esto
lo lleva a exiliarse en varias oportunidades. Entre
viajes y exilios conoce a los grandes creadores de
esa época, entre ellos, Federico García
Lorca, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Nicolás
Guillén. En estas andanzas escribe sobre los
lugares que visita, sus personajes y amigos. Su principal
deber era escribir. Lo más importante consistía
en hacer su obra. Neruda sentía que esa manera
de vivir, sin tener seguro el comer de cada día,
no era -pese a todas las teorías románticas-
el clima más propicio para desarrollar la creación.
Crítico absoluto de su trabajo, Neruda reniega
de buena parte su obra anterior, censurando incluso
la lectura de alguna. Al respecto decía: "Contemplándolo
ahora, considero dañinos los poemas de Residencia
en la tierra. Estos poemas no deben ser leídos
por la juventud de nuestros países. Son poemas
que están empapados de un pesimismo y angustia
atroces. No ayudan a vivir, ayudan a morir"...
Aunque lo que aquí sostiene Neruda no es estáticamente
novedoso, lo novedoso de sus palabras está
en que provengan de un auténtico poeta y no
de un burócrata o un político que hace
versos.
Hoy me he tendido junto a una joven pura como a la
orilla de un océano blanco, como en el centro
de una ardiente estrella de lento espacio.
De su mirada largamente verde la luz caía
como un agua seca, en transparentes y profundos círculos
de fresca fuerza.
Su pecho como un fuego de dos llamas adía
en dos regiones levantado y en doble río llegaba
a sus pies, grandes y claros.
Un clima de oro maduraba apenas las diurnas longitudes
de su cuerpo llenándolo de frutas extendidas
y oculto fuego. (de Residencia en la tierra, Ángela
adónica)
No es casual que el Premio Nóbel soslayó
por tanto tiempo a Neruda. La obra de éste
y su acción política, fueron suficientes
para preocupar a la Academia Sueca. En 1965 sus amigos
vinculados a esta institución le dieron la
seguridad que sería el ganador. La prensa lo
asediaba en Isla Negra. En esas ocasiones él
cerraba la puerta para evitarlos. Solo en 1971 ante
los confundidos periodistas, el Secretario de la Academia
Sueca dijo, con una sonrisa, que ese día habían
seguido la sugerencia del Premier Olof Palme. Y añadió:
"El embajador Neftalí Ricardo Reyes Basoalto
ha sido seleccionado ganador". Después
de una pausa, agregó: "Más conocido
con el seudónimo de Pablo Neruda."
La Academia constata que la poesía nerudiana
compone una masa avasalladora. Saca cuentas y estadísticas.
En 1962 había escrito dos mil páginas
de poesía. Dos años más tarde
publica cinco nuevos volúmenes de poemas bajo
el título de Historial de Isla Negra.
En el lapso de diez años, Neruda escribe no
menos de 19 libros de poesía, una pieza de
teatro, una colección de textos en prosa y
la versión final de sus Memorias, que había
anticipado ya en 1962. Tanta producción revela
una necesidad febril de dejar testimonio de cada día
y de cada afán: necesidad que se acelera considerablemente
en los dos últimos años, cuando Neruda
se entera de que tiene cáncer.
La muerte de Allende y la persecución de casi
todos los amigos de Neruda, sumen al poeta en la desesperación.
"Pablo era un hombre recio, muy fuerte, pero
esto lo aplastó," declararía su
viuda Matilde Urrutia poco después de muerte.
El 23 de setiembre de 1973 (doce días después
del golpe militar), Neruda muere en la clínica
de Santiago donde había sido llevado de urgencia,
en medio de un país desbastado por la represión
militar.
Pero en su plan de poeta, El mar y las campanas debía
ser su último libro. Por eso es justo que el
último poema de esta secuencia, titulado naturalmente
"Final", sea leído como su última
palabra. Allí, anticipando metafóricamente
la hora de su muerte, el poeta reconoce una vez más
a su fiel compañera, Matilde.
Matilde, años o días dormidos, afiebrados,
aquí o allá. Clavando, rompiendo el
espinazo, sangrando sangre verdadera, despertando
tal vez o perdido, dormido: camas clínicas,
ventanas extranjeras, vestidos blancos de las sigilosas,
la torpeza de los pies.
Luego estos viajes y el mío mar de nuevo:
tu cabeza en la cabecera, tus manos voladoras en la
luz, en mi luz, sobre mi tierra. !Fue tan bello vivir
cuando vivías! El mundo es más azul
y más terrestre de noche, cuando duermo enorme,
adentro de tus breves manos. |